Emociones que bloquean

Emociones que bloquean.

Todas las emociones, también el miedo, tienen una intención positiva, pero es necesario tomarse un tiempo para reflexionar e identificarla. El miedo, concretamente, nos enseña a huir si realmente hay un peligro o la necesidad de aprender nuevas herramientas para resolver la situación con confianza.

El próximo miércoles operan a mi nieta. Una bebita de 6 meses, preciosa y risueña. La alegría de mi niña y su razón de vivir. El amor de todos nosotros. Y tengo miedo. Miedo a que pase algo que no deseo, a que sufran mis seres queridos, mi hija… Se me encoge y acelera el corazón. Se repiten en bucle pensamientos negativos que contribuyen a aumentar mi miedo y malestar.

Sé que es un miedo infundado, pues no tengo argumentos ni evidencias de que vaya a ocurrir nada malo… Porque puede ser posible, pero también puede no serlo. Puedo elegir seguir sintiendo miedo y malestar indefinidamente, con todas sus consecuencias o abrazar mi miedo y gestionarlo positivamente. Y elijo gestionar positivamente esta emoción.

Pero, ¿qué es gestionar positivamente una emoción?

Primero soy consciente de su existencia y le pongo nombre. Segundo, acepto que existe y que no es mala. Lo único malo es que me paralice e imposibilite para seguir adelante, para buscar soluciones. Es lícito y normal sentir miedo ante una situación de riesgo, pero analizo el nivel de riesgo real. Reflexiono sobre a qué realmente tengo miedo y busco herramientas para resolverlo.  A continuación, siendo consciente de su existencia y de la aceptación de ella con normalidad, busco pensamientos sustitutivos que eliminen la sensación desagradable. Soy consciente de que mis pensamientos negativos no están ayudando en nada. Pienso en la cantidad de evidencias que avalan el pensamiento contrario, siempre las hay.

Respiro, respiro, respiro. Y en el silencio (interior) se disuelve toda sensación desagradable. Porque en el silencio comienzan a afluir todo tipo de ideas creadoras e inspiradoras. Y te inspira la esperanza, el amor, la confianza y la vida.

Sé que no está en mis manos, en nuestras manos. Que en temas de enfermedad no hay más que seguir consejos médicos saludables y confiar en que la ciencia haga su trabajo… La otra parte está en manos de la ciencia, del universo o de dios, como queramos llamarlo, según nuestras creencias. Lo único que está en nuestras manos es elegir cómo queremos sentir lo que nos está ocurriendo. Yo elijo confiar en que todo saldrá bien.

Ser consciente de todo esto y tener herramientas para gestionarlo de manera positiva, no significa que no vayas a tener problemas o que no te importe tenerlos. Lo que implica es cómo te vas a tomar lo que te ocurre y cómo vas a gestionarlo. Y recuerda que siempre vas a tener dos opciones: prestarle atención y crédito a lo negativo, bloqueante, destructivo… O poner tu atención y confianza en lo positivo, revelador, inspirador, creativo… No lo olvides, tú decides siempre.

Rocío Toronjo.




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