Ser feliz no es igual que sentir alegría

Ser feliz. Una decisión personal

Ser feliz. La felicidad parece estar de moda. Parece existir la obligación y la exigencia de ser feliz. Y parece que hay un grupo de la sociedad que discrepa rotundamente. A menudo leo textos donde se alerta de los cuidados de la “venta de felicidad”. Y es cierto que en muchos sitios te venden fórmulas mágicas para la felicidad. Ojo, desconfía de ello. Las fórmulas mágicas no existen.

¿Qué significa ser feliz?

Para empezar, yo te preguntaría ¿qué es para ti ser feliz?. Estoy segura de que aquí radica todo el problema. La inmensa mayoría de los problemas de nuestra sociedad, radican en un problema de lenguaje. Fallos en la comunicación. Diferencias en la conceptualización. Distinciones no compartidas. Según hacia donde enfoques tu definición de felicidad, te será más o menos alcanzable, o más o menos fácil su consecución.

¿Y si te digo que ser feliz no tiene nada que ver con una carcajada, ni siquiera con una sonrisa?. ¿Y si te dijera que se puede ser feliz en los momentos menos afortunados?. Ser feliz es una decisión. Una decisión de disfrutar y agradecer lo agradable y aceptar con calma lo menos agradable. De encontrar un aprendizaje en cada experiencia que vives. Y por supuesto decidir no machacarte con pensamientos desagradables y destructivos cuando las cosas no te van como deseas. También permitirte buscar calma y paz interior independientemente de las circunstancias exteriores. Una decisión de desarrollarte personal y emocionalmente. Un camino de crecimiento personal y espiritual. ¿Qué pensarías ahora sobre ser feliz?

Parece que hay personas que por su carácter y experiencias ya son felices o les cuesta poco ser felices, a pesar de las circunstancias. Otros, la mayoría, podemos aprender. Aprender a ser felices. A tomar la decisión y el compromiso de vivir feliz. Tomando consciencia de que el camino de la felicidad no está exento de problemas o dificultades. Confiando en que el aprendizaje sobre lo vivido se transcribe en gratitud, gozo, calma… Aprender a vivir y a ser feliz es un camino hacia tu interior. Un aprendizaje sobre una misma, sobre uno mismo. Un fascinante viaje de descubrimiento y transformación.

Felicidad y alegría son dos emociones diferentes. No las confundas.

Para terminar insistiré en que la felicidad no se mide por el número ni la intensidad de tus sonrisas. Que la felicidad se mide por la intensidad y el número de veces que experimentas calma y gratitud, por encima de las circunstancias. No confundas felicidad y alegría. No es lo mismo.

La alegría es una sensación satisfactoria ante un acontecimiento determinado. Es temporal, puede durar más o menos tiempo, pero termina esfumándose. Efectivamente la alegría sí está relacionada con las risa. La alegría surge automáticamente ante el hecho que la provoca y a menudo disminuye o desaparece al tiempo.

La felicidad conlleva un estado de bienestar y calma. Es una decisión. Un estilo de vida. Un camino que recorrer sin importar el punto de llegada. Sin duda la felicidad puede llevar consigo, o no, alegría, pero siempre conllevará bienestar y calma. La felicidad es una decisión además de un aprendizaje y un proceso duradero en el tiempo.

Se es o no feliz y se está o no alegre. Ser y estar no es lo mismo.

¿Te atreves a ser feliz?¿Querrías aprender?




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